jueves, 26 de febrero de 2026

CARMEN ELENA NÚÑEZ: LA POETISA QUE, CON SU PARTICULARIDAD, BRILLA CON LUZ PROPIA

 

Por: José Gregorio Torres

Cuando hablamos de Carache, es obligatorio hablar del "Catire" Víctor Durán, músico que le dio a Carache con su mandolina —junto a la sublime pluma de Felipe González— un segundo himno musical; de José Juan Rodríguez, pintor y cronista que ilustró la historia local; pero también de galenos como el Dr. Rafael Quevedo Viloria, eminente médico discípulo del Dr. y Siervo de Dios José Gregorio Hernández.

No menos recordación merece el Dr. Antonio José Pacheco, abogado y poeta que le heredó al estado Trujillo su principal himno, "De Trujillo es tan alta la gloria". Y así como ellos, otros tantos merecedores de nuestro recuerdo eterno y agradecimiento póstumo, como es el caso muy especial de Rodolfo Minumboc, el insigne escultor universal, conquistador de la Ciudad Eterna de Roma. Entre muchos otros que ilustran esta modesta nota, la dedico con gran cariño, afecto y fidelidad a nuestra querida colega y poetisa Carmen Elena Núñez.

Joven mujer de herencias ancestrales que se hace merecedora de nuestra admiración y respeto, porque se eleva por encima de títulos meramente profesionales y humanos. Es, en esencia, esta joven y humilde madona la representante auténtica de la poesía que en ella aflora con la suavidad y delicadeza de una musa inspirada, para darle valor agregado a todas sus experiencias y aportes sociales e intelectuales en bien de nuestro gentilicio, su cultura y su historia contemporánea.

Conozco a Carmen Elena desde niña, en medio de los avatares culturales, revoluciones y luchas ideológicas, pero sobre todo por la defensa del humanismo, donde la armonía de sus poemas no es ajena a las luchas sociales y culturales de un pueblo que cada día reclama sus justas reivindicaciones. Es Carmen Elena una mujer de grandes valores éticos, morales y culturales; pocos pueden pararse a su lado para rebatirle en la diatriba cotidiana la que ella ha definido como parte de su vida.

Hoy se encuentra prestada a la actividad pública ofreciendo sus servicios en la Contraloría Municipal de Carache, donde podemos dar fe de su condición inmutable y su compromiso con la justicia social y el bien común, con la legalidad y la legitimidad. Lleva en su conducta, como guía de su actuar, la obtención de consensos y equilibrios para lograr metas que favorezcan y consoliden la justicia, aplicando el equilibrio entre las partes.

Se puede decir que difícilmente esta poetisa puede desprenderse de su arte, pues es una excelente analista de la conducta humana. Yo la llamaría una ideóloga de nuevos tiempos quien, sin renunciar a sus conceptos y convicciones propias, es respetuosa de las ideas contrarias y opuestas a las suyas. Esto le da ese perfil de ser una mujer ecuánime, equilibrada y justa que busca la verdad se encuentre donde se encuentre. Una joven madre a la que le atrae la labor social sin perder un minuto de su tiempo en banalidades o causas perdidas. Así es como la reconozco, porque su trayectoria de vida está imbuida e impregnada de una poesía que pocos conocen y que aprovecho para invitar a estudiar como un ejemplo para nuestras futuras generaciones.

Como dije al principio, Carache debe sentirse orgulloso de contar con personajes de la talla de Carmen Elena Núñez, de la cual tendré el gusto y placer de publicar más adelante sus avances profesionales. Por ahora, quisiera reconocer en ella su más profunda adhesión a la poesía y a sus rasgos generales, como una extraordinaria mujer digna de ocupar los más relevantes cargos que merezca por sus aportes importantes a nuestra sociedad.

Es una cuestión de justicia.

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