Por: José Gregorio Torres
No hay duda de que el patrimonio que más se guarda y se protege en Carache es el que se encuentra en el templo de San Juan Bautista. Empezando por su infraestructura, de apenas unos 73 años aproximadamente, esta obra fue iniciada a mediados del siglo pasado, en los años 40, a raíz de los sucesivos movimientos telúricos —incluyendo el terremoto de El Tocuyo—, el cual afectó considerablemente la estructura del antiguo templo colonial. Es a partir de allí cuando surge en esta parroquia la necesidad de dotar al nuevo templo de imágenes acordes a su monumentalidad y características; además de que, por razones que nadie se explica, las valiosas imágenes que hasta ese momento tenía la parroquia fueron sacadas y posiblemente llevadas a algún museo sacro en el país, perdiéndose así este valioso patrimonio.
Es a partir de allí que algunas familias de gran poder económico y fieles cristianos, entre las que sobresale la familia Quevedo Viloria —quienes poseían una gran fortuna no solo en Carache, sino también en la capital de la República—, toman la decisión de adquirir y donar al nuevo templo algunas imágenes de gran importancia. Estas destacan no solo por su significado espiritual, sino también por la calidad de su hechura y procedencia, ya que fueron adquiridas y traídas en barco desde Europa hasta el puerto de La Ceiba, y de allí trasladadas por tierra a lomo de mula.
Debido a que las imágenes venían en piezas, les correspondió a los artistas locales Ramón Ponce, Plinio Paolini, José Juan Rodríguez y Melitón Aponte Cardozo, con sus conocimientos artísticos, ensamblar y restaurar donde hubiera necesidad aquellas hermosas imágenes de bulto de tamaño natural. Es así como llegan a Carache estas obras de arte realizadas en yeso moldeado, de una calidad artística extraordinaria y de un valor inestimable, no solo para la Iglesia, sino principalmente para los devotos de Carache.
Entre las imágenes de más valor artístico y veneración se encuentra, principalmente, la de San Juan Bautista, patrono del pueblo. Es una obra hecha en madera labrada cubierta con hojilla de oro, de una sola pieza, traída en 1653 desde Andalucía, España, la cual conserva aún su originalidad después de más de 350 años de su llegada a Carache.
También destaca el Corazón de Jesús, una talla de tamaño natural hecha totalmente de madera labrada y policromada de procedencia italiana, entre otras de similar valor. Pero las que significan para los caracheros motivo de devoción y entrega son las que conforman el ciclo de Semana Santa, ya que, por sus delicadas y estilizadas figuras, incitan al recogimiento y a la fe. Son ellas el conjunto de imágenes integradas por el Calvario: la Dolorosa, San Juan Evangelista, el Santo Sepulcro y la Magdalena; al igual que el Nazareno, Jesús Paciente (talla local), Jesús atado a la columna y el Crucifijo, también de una antigüedad y hechura extraordinarias. Obras de arte que, más allá de su versión, forman parte del acervo patrimonial de nuestro municipio y del cual nos debemos sentir orgullosos todos los caracheros.
miércoles, 1 de abril de 2026
ORIGEN DE LOS SANTOS QUE SE VENERAN DURANTE LA SEMANA SANTA EN CARACHE
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