miércoles, 12 de agosto de 2026

#DesdeElTrapiche | ¿PAISAJE O PUBLICIDAD? UN LLAMADO A LA REFLEXIÓN SOBRE EL ENTORNO DE CARACHE

Por Ing. Carlos Lozada 

Carache es, ante todo, un paisaje que nos define. El verde valle que nos recibe al llegar, la majestuosidad de nuestras montañas y la conexión histórica con el Gran Cacique Karachy no son solo coordenadas geográficas; son el alma de nuestra identidad. Sin embargo, en fechas recientes, hemos sido testigos de una intervención en nuestro entorno que merece, cuando menos, una pausa para la reflexión crítica.

Desde junio de 2026, la instalación de enormes vallas publicitarias en el acceso principal a nuestra población —ese punto neurálgico que conecta con la carretera nacional y las comunidades de La Playa, La Morita y La Concepción— ha alterado drásticamente nuestra panorámica. Lo que antes era una entrada limpia hacia nuestro hermoso valle, hoy se encuentra fragmentado por un evidente ruido visual.

Entendemos perfectamente que la gestión municipal requiere de recursos y que el cobro de impuestos por publicidad es una vía legítima de ingresos. No obstante, la administración de lo público no puede regirse únicamente por la lógica de la recaudación a corto plazo. Existe una responsabilidad superior: la protección del patrimonio paisajístico. El control paisajístico no es un capricho estético; es una necesidad de planificación urbana que garantiza el orden, la belleza y, sobre todo, el respeto por el espacio que compartimos propios y visitantes.

A esta preocupación se suma la lamentable transformación de nuestras letras corpóreas de bienvenida. Aquellas estructuras que no solo nos daban el recibimiento, sino que narraban visualmente quiénes somos —con colores vibrantes que hacían honor a iconos como San Juan Bautista y nuestros sembradíos de caña— han sido pintadas de un color neutro. Al borrar su esencia decorativa, hemos perdido parte de nuestra narrativa visual.

Los planificadores de los pueblos deben tener argumentos sólidos —históricos, técnicos y paisajísticos— antes de tomar decisiones que alteren de forma tan significativa nuestros entornos.

Es fundamental que la Cámara Municipal, a través de sus comisiones correspondientes, asuma su rol de vigilante del cumplimiento de las ordenanzas sobre el uso de espacios públicos. ¿Dónde queda el criterio técnico? ¿Existe una normativa que regule la publicidad en estas áreas sensibles? La improvisación es el enemigo de la planificación a largo plazo.

Hacemos un llamado a la rectificación y al diálogo. La consulta con especialistas no es un lujo, sino un ejercicio democrático y técnico esencial para la gestión eficiente. Si permitimos que el ruido visual sature nuestros accesos, ¿qué nos impide imaginar mañana vallas publicitarias en nuestra histórica Plaza Bolívar, entorpeciendo la majestuosa vista del templo parroquial de San Juan Bautista?

Carache merece ser cuidado, no simplemente "gestionado". Es momento de reflexionar sobre qué tipo de imagen queremos proyectar al país y, sobre todo, qué entorno queremos legar a quienes nos sucederán en estas tierras amables.

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