martes, 22 de septiembre de 2026

#DesdeElTrapiche | LA TAREA PENDIENTE: NUESTROS MUNICIPIOS A LA DERIVA

 Por: Ing. Carlos Lozada 

Hablar de desarrollo, de progreso y de bienestar municipal suena muy bonito en los discursos de campaña, pero cuando nos detenemos a mirar con ojo crítico el día a día de nuestras ciudades y pueblos, la realidad nos golpea de frente. Como profesional de la ingeniería, y desde la tribuna de la autocritica, debo reconocer una verdad incómoda que arrastramos desde hace décadas en la inmensa mayoría de los municipios del país: tenemos una tarea pendiente gigantesca, y es la falta de planificación estratégica urbana.

Vale la pena empezar por la autocrítica, especialmente para quienes en algún momento hemos desempeñado cargos públicos en las diferentes alcaldías de Venezuela. Hemos sido impacientes y, con frecuencia, inoperantes en este sentido. Dejamos que el día a día, la urgencia de la coyuntura y el apaga-fuegos administrativo devoraran lo verdaderamente importante: el futuro ordenado de nuestros municipios.

¿Qué es eso que llamamos PDUL y por qué nos importa?

Muchos ciudadanos se preguntarán: ¿Qué es el PDUL en Venezuela? En términos sencillos, el Plan de Desarrollo Urbano Local es la herramienta de planificación municipal más valiosa que existe para guiar el crecimiento urbano futuro. No es un capricho técnico ni un documento muerto en una gaveta; es la brújula que sirve para:

• Organizar el entorno urbano del ámbito municipal.
• Establecer directrices claras para el crecimiento y evolución de la ciudad.
• Articular estrategias de desarrollo territorial coherentes.
• Planificar inteligentemente el uso del suelo y la infraestructura urbana.
• Instrumentar normativas de ordenamiento urbano que nos saquen de la improvisación.

Históricamente, este instrumento se ha implementado de manera formal apenas en contados rincones del país, como los municipios El Hatillo y Chacao en Miranda, Alberto Adriani (El Vigía) en Mérida, o Barquisimeto en Lara. Sin embargo, cifras de hace poco más de una década ya advertían que apenas un alarmante 3% de las ciudades venezolanas contaban con este instrumento planificado adecuadamente. ¿El resultado a la vista? Ciudades creciendo de manera totalmente desordenada.

Las consecuencias de caminar a ciegas

La ausencia de un PDUL en nuestros municipios no es un detalle menor; nos factura facturas muy altas en el presente y compromete el porvenir. Entre las consecuencias más graves que sufrimos hoy en día destacan:

1. Crecimiento anárquico y sin control: Como bien lo señalaban análisis recientes sobre ciudades como Barquisimeto, la falta de este plan impide frenar la expansión caótica.
2. Ocupación irregular de zonas protectoras: Se agrava la invasión de áreas ambientales sensibles, poniendo en riesgo ecosistemas vitales y arriesgando a las propias comunidades ante la naturaleza.
3. Ceguera vial: Sin un plano general de vialidad urbana integrado, la movilidad, el transporte y el tráfico se vuelven un dolor de cabeza diario.
4. Normativas obsoletas: Municipios importantes operan todavía bajo ordenanzas de zonificación de los años 60 —como el caso de Valencia con normativas de 1968— que están completamente divorciadas de la dinámica actual.
5. Cero diagnósticos técnicos: Un buen PDUL exige evaluar geología, riesgos sísmicos, hidrología, calidad de suelos, densidades permitidas y servicios públicos. Sin esto, las decisiones de las alcaldías se toman a tientas, sin bases científicas ni técnicas.

Preparados pa’ moler ideas

Este tema es profundo, complejo y nos toca a todos por igual, vivamos en una gran capital o en un municipio más pequeño. Por razones de espacio, esta será apenas la primera entrega de una serie donde seguiremos analizando este problema y buscando soluciones viables.

Desde El Trapiche te invito a estar muy pendiente de las próximas entregas, donde profundizaremos en el asunto. Así que los dejo con la inquietud... preparados pa’ moler ideas.

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